ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA PARA TU BEBÉ: ¿CÓMO Y CUÁNDO ES NECESARIA?

El concepto de alimentación complementaria es relativamente nuevo y se define como la alimentación que complementa a la lactancia materna sin anularla, ya que la valoriza como el alimento óptimo para los primeros tiempos de vida del bebé. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda amamantar de forma exclusiva hasta los seis primeros meses de vida, y sumarle otros alimentos hasta los dos años.

Al llegar a los seis meses de edad, los bebés necesitan una alimentación complementaria ya que tienen ciertos requerimientos nutricionales que la leche materna y las fórmulas lácteas no pueden aportar. Es una nueva etapa en el desarrollo social, emocional y conductual de tu hijo. Es una oportunidad para que sus habilidades comunicacionales, motoras y de coordinación se desarrollen de manera satisfactoria.

La alimentación complementaria cumple con varios objetivos:

  • Contribuye con el desarrollo del aparato digestivo.
  • Suplementa nutrientes insuficientes.
  • Enseña a distinguir sabores, colores, texturas y temperaturas diferentes.
  • Colabora con la conformación de hábitos de alimentación saludable.
  • Estimula el desarrollo psicosocial.

¿Cómo darnos cuenta del momento de iniciar? 

Los estudios indican que a los seis meses es el momento oportuno. El propio bebé te dará señales de cuando está preparado. Estos son algunos de los signos que tenés que tener en cuenta:

  • Controla su cabeza.
  • Se mantiene sentado con su espalda apoyada.
  • Pérdida del “reflejo de extrusión”. Este reflejo es el encargado de hacer que tu bebé expulse cualquier alimento que no sea líquido fuera de la boca, impidiendo que se ahogue.
  • Movimientos de masticación. De a poco, llevará alimentos al fondo de su boca para tragarlos.
  • Ha duplicado su peso: normalmente ocurre entre los 4 y 6 meses de edad.
  • Aumento del apetito y curiosidad por los alimentos: vas a notar que empieza a seguir con la mirada los alimentos que te llevás a la boca, y a observar tu plato de comida. Tu bebé te transmitirá la sensación de que tiene hambre y saciedad con sus gestos.

Atención: cuando los alimentos diferentes a la leche se introducen antes del cuarto mes, pueden sobrevenir inconvenientes.

¿CÓMO INICIAR ESTA ETAPA?

Lo más recomendable es comenzar con alimentos que tengan una consistencia fina para, poco a poco, ir modificando su textura una vez que el pequeño se vaya acostumbrando. Pasaremos de alimentos triturados a simplemente machacar la comida con un tenedor o cortarla para que el bebé la pueda masticar lentamente. Lo ideal es hacerlo de forma gradual, una vez al día en principio, en el momento más conveniente para vos, y después aumentar las dosis a dos. No es necesario que coincidan con nuestras propias comidas.

El mejor método para calcular la cantidad de alimentos que tu bebé puede consumir es teniendo en cuenta su capacidad gástrica y su saciedad (aproximadamente 30 cc/kg de peso). Inicialmente, se probará con cada nuevo alimento en pequeña proporción y, a medida que se lo expone al mismo alimento, aceptará mayor cantidad. Lo ideal es empezar por cereales, frutas o verduras.

Esta nueva etapa requiere tiempo de adaptación y tenés que tomarla con paciencia y mucha calma. Nunca hay que precipitarse, ni mucho menos obligar a comer, ya que sólo generás el resultado contrario.

Te damos algunos consejos prácticos:

  • El bebé debe estar sentado en el momento de recibir el alimento.
  • Entregale los alimentos distanciados de la leche y no como picoteo.
  • Servir con cuchara y en vaso.
  • Iniciar con pequeñas porciones e incrementar progresivamente.
  • Los nuevos alimentos se deben incorporar de a uno y con cinco días de separación, para observar tolerancia e intolerancias.
  • La dieta debe ser reiterada (10-12 veces) para que se logre la aceptación de los alimentos nuevos y se evite la neofobia.
  • Respetá la saciedad de tu bebé. Nunca lo fuerces a ingerir.
  • Añadí una pequeña cantidad de aceite vegetal para promover la cobertura de los ácidos grasos esenciales.
  • No adicionar sal, azúcar ni condimentos.
  • Dale los alimentos con constancia, paciencia y en un ambiente placentero.
  • No distraigas al bebé con juegos ni lo acostumbres a comer con premios o castigos.