¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce la insulina suficiente, o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina generada.

¿De qué hablamos cuando mencionamos a la insulina? Se trata de una hormona que regula la glucosa en la sangre (glucemia). El efecto de la diabetes no controlada es la hiperglucemia (aumento de la glucosa en la sangre) que con el tiempo daña gravemente órganos y sistemas, especialmente los nervios y los vasos sanguíneos.

Según un artículo publicado por la International Diabetes Federation (IDF) la prevalencia de la diabetes, las muertes atribuidas a esta enfermedad y el gasto en salud que genera, continúan aumentando en todo el mundo con importantes implicaciones sociales, financieras y, por supuesto, impactando en el sistema de salud.
En 2015 se estimó que había 415 millones de personas con diabetes entre 20 y 79 años, 5 millones de muertes adjudicadas a esta enfermedad y un gasto sanitario mundial estimado en 673.000 millones de dólares.
El 75% de las personas con diabetes vivían en países de bajos y medianos ingresos. Para el año 2040, se pronostica que el número de personas con diabetes de entre 20 y 79 años aumentará a 642 millones.

En Argentina, la prevalencia de diabetes en la población total es del 10,2% (varones: 10,0% y mujeres: 10, 5%). El número de muertes por diabetes en varones de 30-69 años es de 1910 y en varones de 70 años o más es de 2720. En la población femenina, en el rango de 30-69 años, es de 1310 y en mujeres de 70 años o más es de 3500.
La mortalidad por diabetes representa un 3% respecto al total de muertes en todas las edades.

Tipos, causas y sintomatología.

Existen tres tipos de diabetes:

La diabetes tipo 1 (anteriormente denominada diabetes insulinodependiente o juvenil)
Se caracteriza por una producción deficiente de insulina y requiere la administración diaria de esta hormona. Se desconoce aún la causa de la diabetes tipo 1 y no se puede prevenir.

Sus síntomas son: excreción desmesurada de orina (poliuria), sed (polidipsia), hambre constante (polifagia), pérdida de peso, trastornos visuales y cansancio, entre otros. Estos síntomas pueden aparecer de forma súbita.

La diabetes tipo 2 (llamada anteriormente diabetes no insulinodependiente o del adulto)
Tiene su origen en la incapacidad del cuerpo para utilizar eficazmente la insulina, a raíz del exceso de peso y/o la inactividad física.

Sus síntomas son: similares a los de la diabetes tipo 1, pero menos intensos. En consecuencia, la enfermedad se diagnostica cuando ya tiene varios años de evolución y han aparecido complicaciones.
Este tipo de diabetes no sólo se observa en adultos, también se manifiesta en niños, a raíz del aumento en la prevalencia de sobrepeso y obesidad en la infancia.

Diabetes gestacional
corresponde a una hiperglucemia que se detecta por primera vez durante el embarazo.

Consecuencias

Las consecuencias más severas de la diabetes pueden ser ceguera, insuficiencia renal, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y amputación de los miembros inferiores.

  • La retinopatía diabética es una causa importante de ceguera y la produce el daño de los pequeños vasos sanguíneos de la retina que se va acumulando a lo largo del tiempo. El 2,6% de los casos mundiales de ceguera es provocado por la diabetes.
  • La diabetes se encuentra entre las principales causas de insuficiencia renal.
  • Los adultos con diabetes tienen un riesgo 2 a 3 veces mayor de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.
  • La neuropatía de los pies combinada con la reducción del flujo sanguíneo incrementa el riesgo de úlceras en los pies, infección y, en última instancia, amputación.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico se realiza mediante la determinación de glucemia en ayunas en sangre venosa (≥126 mg/dl).

El tratamiento de la diabetes incluye pilares como:

  • Plan de alimentación.
  • Actividad física.
  • Tratamiento farmacológico: medicación vía oral o inyecciones de insulina y otros, dependiendo de los factores de riesgo asociados.
  • Asistencia y control por parte del equipo de salud.
  • Educación diabetológica: incorporar conocimientos acerca de la enfermedad y las estrategias para los cuidados cotidianos es un componente esencial del tratamiento tanto de la diabetes como de otras enfermedades crónicas.