¿Quién dijo que las dietas son para siempre?

Si nos remontáramos al inicio de nuestra especie humana, podríamos afirmar que la manera de conseguir alimentos era saliendo a cazar o a pescar. Trepando a los árboles para arrancar los frutos y cavando para conseguir vegetales. Por supuesto que estas tareas demandaba un gran esfuerzo físico.

No existe ninguna situación natural donde haya alimentos en exceso. Desde siempre tuvimos que enfrentar la provisión alimentaria para subsistir. En nuestro código genético, los seres humanos, al igual que el resto de las especies, estamos programados para sobrevivir a las hambrunas.

Y gracias a ese instinto de supervivencia, fue que evolucionamos a lo largo de nuestra existencia, y adquirimos capacidades que nos perfeccionaron en muchos aspectos. Pero sin embargo, perdimos gran parte de esa necesidad primaria. Hoy en la actualidad no es tan difícil pensar por qué engordamos: contamos con exceso de alimentos todo el año y, para conseguirlos, no tenemos que hacer el mínimo esfuerzo. Inclusive, nos premian con descuentos si los solicitamos por internet y nos lo traen con el famoso “delivery”. La supervivencia dejo paso al confort.

Agreguemos a esto, que solemos comprar en exceso sin hacer una lista ordenada, por el mero hecho de aprovechar las bonificaciones en segundas unidades.

La Tercer Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, generada por el Ministerio de Salud, nos reveló que 6 de cada 10 argentinos padecemos exceso de peso, de los cuales 2 son francamente obesos.

Por otro lado, las palabras DIETA o RÉGIMEN, están asociadas a la restricción de alimentos y bebidas, por no decir además que representan todo lo insípido: es común escuchar “todo lo rico engorda, y lo dietético no tiene ningún sabor”.

Cuántas veces escuchamos “Baje de peso en 15 días con la dieta fantástica y no recupere peso nunca más”

Todo el asunto se resume a un axioma simple: engordamos porque comemos de más, y nos movemos menos casi todos los días de nuestra vida. Entonces, si esto pasa por hacerlo mal siempre, ¿por qué pensar que vamos a mejorar cuidándonos a veces?

Estuvimos ingiriendo comidas y bebidas en talle grande toda la vida y queremos recuperar la silueta vistiéndonos mediante la incorporación de comida talle pequeño, sólo algunos días.

También es cierto que, cuánto más restrictiva sea nuestra dieta, menos tiempo la llevaremos a cabo.

¿La solución? Tan simple como verdadera. Comamos menos y movámonos más.

No hay comidas malas (engordantes) y comidas buenas (adelgazantes): el secreto es la cantidad de las mismas.

Si reducimos el tamaño de nuestros platos de un tamaño convencional, a uno tamaño postre, y lo convertimos en un hábito de nuestra vida cotidiana, y además caminamos todos los días por lo menos media hora, bajaremos paulatina pero constantemente de peso, sin esfuerzos, sin dietas. Podemos bajar de peso; sin pasar hambre, ni tener carencias de nutrientes; ½ kg por semana. Pero, ¡eso es muy poco! Pensémoslo de esta manera. ½ kg por semana sin sufrir, son nada menos que 24 kg en un año.

No hagamos dietas, mejoremos nuestro estilo de vida.